viernes, 16 de mayo de 2008

De lesbianas y gatos

Que las lesbianas sienten una fascinación con los gatos, o más bien con las gatas parece ser un hecho. Me excluyo porque no comparto ese amor por los felinos y no conocía de tal hecho hasta hace no mucho tiempo. Pero sí la gata de tu mujer te hace ronroneos y gracias cuando llegas a verla es imposible no encariñarse, aunque después no te mire en un buen rato.

Sigo prefieriendo a los perros, pero ahora me enternezco al ver un cuchito jugando en el árbol que está junto a mi ventana.

domingo, 13 de abril de 2008

Aixo que en diuen estar enamorat

Hace meses escribí algo sobre el Amor. Me equivoqué en la novia que estaba reservada para mí, pero como entre tanto desorden finalmente las cosas se ordenan un poco (sólo para volver a desordenarse después), creo que caí donde debía. Así que hoy puedo contar con saludables 9 meses de relación, que me han hecho hacer más locuras de las que hacía anteriormente, pero bueno, para eso estamos. El hecho de despertar al lado suyo, o de mirar su cara me hacen la persona más feliz del mundo en esos momentos.

miércoles, 18 de julio de 2007

Esta semana. Hoy.

Exceso de trabajo. Yo vestida demasiado formal, casi totalmente de negro (¿será que se me murió algo?). Ella que anda con otra (con ¿otras?); yo que sonrío a las que me pretenden y pienso que en verdad no me interesa.
Yo que me pregunto cómo diablos estoy tan flaca y cómo funcionará eso que una vez me dijo la mamá de un amigo, de que el amor no correspondido hacía adelgazar...

No todo es tan oscuro. Hay muchos momentos luminosos entre medio. Es sólo que la tonalidad de fondo es gris.

lunes, 16 de julio de 2007

Love at first sight?

Resulta que no me enamoro fácilmente. Resulta que me cuesta mucho querer a alguien. Y me cuesta más aún necesitar a alguien.

Con estos antecedentes, pensé que jamás podría ser de las que se enamoran a primera vista. Y no hablo de un capricho, hablo de enamoramiento, ese estado pseudo delirioso con todos sus síntomas.

Y como más encima soy romántica y paciente hasta el ahueonamiento, el costo es aun mayor. Porque no dejo de querer cuando no me quieren. Porque puedo sentirme feliz con una sonrisa, una mirada, una palabra. En resumen, una pelotuda.

Pero todo tiene su tiempo y sus límites. Y aun siendo tozuda, me canso. Y como en este momento de mi vida no tengo tiempo suficiente para invertir, me rindo. Sí, me rindo y no es de cobarde. Es sólo que creo es lo mejor que puedo hacer. Así que buscaré nuevos rumbos.

Me retiro, que te vaya bonito. Fue un gusto.

viernes, 13 de julio de 2007

DISTANCIA JUSTA

En el amor, y en el boxeo
todo es cuestión de distancia
Si te acercas demasiado me excito
me asusto
me obnubilo digo tonterías
me echo a temblar
pero si estás lejos
sufro entristezco
me desvelo
y escribo poemas


Cristina Peri Rossi

sábado, 30 de junio de 2007

Luna Roja


la luna roja
sobre el mar negro,
el caminante rojo
serás tú?

viernes, 22 de junio de 2007

La primera vez

Una vez le contaba a alguien sobre que probablemente me gustaba una amiga cuando tenía unos 11 años, claro que no me daba cuenta de la clase de ese "gustar".
Y pensando, pensando en cual había sido la primera mujer de la que me había enamorado, antes de establecer alguna relación o más allá de las confusiones de amistad, llegué a la conclusión de quién fue la primera, ése amor platónico de la adolescencia que siempre se recuerda con cariño.

Estaba en 4° medio. Ella, una compañera de curso a la que yo no conocía mucho, que encontraba media extraña y muy bonita. Era bailarina, flaquísima; huraña y encantadora. No éramos amigas, con suerte compañeras de curso buena onda (en un curso de 40).

Recuerdo un día, que puede haber sido el día en el que todo cambió, en el que se ofrece a acompañarme a buscar unos libros. Yo le pregunto por qué. Y su respuesta, que me mata a tal punto que aun me acuerdo de ella nítidamente dice: '¿Por qué todo tiene que tener un porqué?'
Y paso el resto de ese año embobada por ella, sin siquiera preguntarme qué significa que esté tanto en mi pensamiento. Y pensándola ahora al escribir esto, me doy cuenta que sigo recordando su voz, su cara, su risa, la gracia de sus movimientos. No viéndola en años. No extrañándola ni recordándola nunca. Su imagen y la sensación que me provocaba están intactas. Y es un gusto poder acceder a ellas.