El insomnio anoche me hizo recordarte nuevamente, recordar hace un año cuando estaba sufriendo porque estabas lejos y no podía ir a buscarte como hice tantas veces después, llorando cuando llegaba la noche y te llamaba y no querías contestarme. Me acordé también de después, cuando te arrancaste, cuando me pediste que me alejara (¡más todavía!), cuando al hacerlo siempre tenías alguna artimaña para volver a marcarme, para atraerme de nuevo a la red. Claro eran todos episodios algo desafortunados. Y pude recordarlos sin tristeza. Un año para penar puede ser mucho o muy poco pero también puede ser suficiente. Aunque no te veo hace meses y no se qué pase cuando lo haga, creo que al fin puedo decir tranquilamente "Ya no te amo".
martes, 27 de febrero de 2007
lunes, 5 de febrero de 2007
Añoro
En el caso de la mayoría de los seres, los contactos más ligeros y superficiales bastan para contentar nuestro deseo, y aún para hartarlo. Si insisten, multiplicándose en torno de una criatura única hasta envolverla por entero; si cada parcela de un cuerpo se llena para nosotros de tantas significaciones trastornadoras como los rasgos de un rostro; si un solo ser, en vez de inspirarnos irritación, placer o hastío, nos hostiga como una música y nos atormenta como un problema; si pasa de la periferia de nuestro universo a su centro, llegando a sernos más indispensables que nuestro propio mser, entonces tiene lugar el asombroso prodigio en el que veo, más que un simple juego de la carne, una invasión de la carne por el espíritu.
MARGUERITE YOURCENAR, Memorias de Adriano
Más sobre el mismo: http://tieregarten.blogspot.com/2006/08/lexprience-sensuelle.html
domingo, 4 de febrero de 2007
Lesbian call
Sábado en la tarde, voy a una reunión con mayoría de desconocidos, la primera desde que dejé de mirar hombres. "Voy a ver qué tal están las chicas", pienso. Desilusión, no hay mujeres (ad)mirables en la mentada junta. Rato más tarde, espiando una conversación ajena, escucho "pero esa mina es lesbiana, no?", "tiene toda la pinta", y me pregunto quién será esa mina y cuál será esa pinta.
Sábado en la noche, cervezas con amigos. "Ahora son todas lesbianas" dice uno de ellos. Quiénes serán todas y dónde estarán, me pregunto yo.
Domingo en la mañana, en la micro de vuelta a casa. Miro hacia afuera y veo "Lesbianas, feministas a marchar".
Y entonces entiendo. No es que el lesbianismo esté de moda y entonces aparezca en conversaciones y carteles. No es la sabida selección de la atención que hace que cualquier cosa en la que estemos interesados nos aparezca repentinamente más atractivo y se vea como si fuera lo que más hay. Es otra cosa. Es el llamado, uno que me hace preguntarme cuánto tiempo más hasta salir del closet, cuánto tiempo hasta poder llamarme lesbiana.
Sábado en la noche, cervezas con amigos. "Ahora son todas lesbianas" dice uno de ellos. Quiénes serán todas y dónde estarán, me pregunto yo.
Domingo en la mañana, en la micro de vuelta a casa. Miro hacia afuera y veo "Lesbianas, feministas a marchar".
Y entonces entiendo. No es que el lesbianismo esté de moda y entonces aparezca en conversaciones y carteles. No es la sabida selección de la atención que hace que cualquier cosa en la que estemos interesados nos aparezca repentinamente más atractivo y se vea como si fuera lo que más hay. Es otra cosa. Es el llamado, uno que me hace preguntarme cuánto tiempo más hasta salir del closet, cuánto tiempo hasta poder llamarme lesbiana.
martes, 23 de enero de 2007
Del baúl de los recuerdos
15 Oct. '05
Tuve este sueño: visitaba de noche una vieja casa solitaria. Era una casa en cierto modo conocida e infinitamente ansiada por mí desde la infancai, de manera que al entrar en ella me guiaban algunos recuerdos. Pero a veces me encontraba perdido en la oscuridad o tenía la impresión de enemigos escondidos que podían asaltarme por detrás o de gentes que cuchicheaban y se burlaban de mí, de mi ingenuidad (...) Y sin embargo, y a pesar de todo, sentía que en esa casa renacían en mí los antiguos amores de la adolescencia, con los mismos temblores y esa sensación de suave locura, de temor y de alegría.
ERNESTO SÁBATO, El túnel
¿Qué pasa si eres tú la casa donde quiero habitar, donde siento que es mi hogar? Porque lo que me pasa contigo se parece mucho a eso. Como un reconocimiento. Cuando te dije que sentía que no necesitaba explicarte las cosas me refería a eso. No es que seamos iguales ni mucho menos, pero pertenecemos a la misma especie. Tal vez creas que exagero en la magnitud de lo que me pasa, pero hace tanto tiempo que no lo sentía que tal vez me he apurado un poco. Y sí, tienes razón, estoy confundida, pero también estoy feliz, y asustada y, al igual que tú, un poco loca.
lunes, 8 de enero de 2007
Ayer fui a una reunión social en la que era probable que estuvieras, pero tú ya habías partido. Y te extrañé, te extrañé como hace tiempo no lo hacía, te extrañé aunque de encontrarte habría pasado un mal rato; estabas tan amarga el último tiempo, tan lejana de esa nena ruda pero dulce a la que amé.
Y ahora no sé en que estás, ni tampoco sé si quiero saberlo, ni porqué me vuelvo a dormir pensando en ti, o porqué no puedo dejar de escribirte aun cuando esto no llegue a tus oídos.
Y yo que creía haberte olvidado.
Y ahora no sé en que estás, ni tampoco sé si quiero saberlo, ni porqué me vuelvo a dormir pensando en ti, o porqué no puedo dejar de escribirte aun cuando esto no llegue a tus oídos.
Y yo que creía haberte olvidado.
sábado, 23 de diciembre de 2006
Orientación sexual
En estos tiempos postmodernos en el que las identidades se diluyen, mezclan y confunden y pareciera que todo da para todo yo aún necesito certezas. Probablemente porque nací en un país tercermundista, probablemente porque soy old fashioned.
Y sí estoy de acuerdo con las señoritas de los comments en que es muy lindo intentar eso de "seguir los sentimientos y no pensar en rótulos" o como otros dicen "ver a la persona y no su sexo". Pero resulta que no es tan simple. Resulta que una hace cosas a partir de lo que dice de sí misma, resulta que hay que tomar decisiones tan simples como a quien le coqueteo en el cumpleaños de mi amigo. Y la indecisión me resulta insoportable. No de manera terrible, no estoy sufriendo. Pero me siento incómoda. Porque la identidad, que incluye quien te gusta o con quien harías pareja, la imagen que tenía sobre mí, se ha resquebrajado, y hay que reconstruirla. Y en eso estoy.
Feliz Navidad.
Y sí estoy de acuerdo con las señoritas de los comments en que es muy lindo intentar eso de "seguir los sentimientos y no pensar en rótulos" o como otros dicen "ver a la persona y no su sexo". Pero resulta que no es tan simple. Resulta que una hace cosas a partir de lo que dice de sí misma, resulta que hay que tomar decisiones tan simples como a quien le coqueteo en el cumpleaños de mi amigo. Y la indecisión me resulta insoportable. No de manera terrible, no estoy sufriendo. Pero me siento incómoda. Porque la identidad, que incluye quien te gusta o con quien harías pareja, la imagen que tenía sobre mí, se ha resquebrajado, y hay que reconstruirla. Y en eso estoy.
Feliz Navidad.
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