sábado, 24 de marzo de 2007

Waiting

Espero. Pasan los días y te espero. Te espío, no puedo resistirlo. Me acerco, sé que debiera esperar, pero cualquier pensamiento o intento de apaciguo es en vano. Choco. Vuelta a la paciencia.

jueves, 22 de marzo de 2007

Palabras

Hace meses, cuando con palabras dubitativas comienzo a escribir por ella, digo:

"Quiero olvidar, por eso escribo. Escribo para exorcizar lo que siento. Puede parecer no ser muy buena forma (...) Siempre es para huir que cerramos una puerta..., ahora abro ésta para huir de ti."

Hoy, cuando ese sentimiento ya no permanece, me encuentro con palabras que tal vez habrían sido más exactas, y leo:

"Comienza a escribir una historia que no la deja: querría olvidarla, querría fijarla. Quiere fijar la historia para vengarse, quiere vengar la historia para conjurarla tal como fue, para evocarla tal como la añora." SYLVIA MOLLOY

martes, 13 de marzo de 2007

El fantasma de lo straight

Me encuentro en el excelente sitio Cultura Lesbiana con un artículo sobre las lagartijas lesbianas, y recuerdo tantas discusiones con distintas personas que sostenían que "la homosexualidad no existe" ya que, según ellos se debía a situaciones específicas que provocaban "que te desviaras de tu camino" (si estás en la cárcel, si estás rodead@ de personas de tu mismo sexo o si no has conocido al hombre/mujer de tu vida). Personas a las que no les cabe en su cabecita que el amor de tu vida pueda ser de tu mismo sexo. Por desgracia, está lleno de ese tipo de personas.

domingo, 4 de marzo de 2007

Puede que sea hoy...




Una vez escribí por ahí que el que te guste una mujer puede ser el primer paso, el segundo tal vez dejar de creer que te siguen gustando los hombres, y atreverte a elegir a una mujer como pareja y todo lo que eso implica puede que sea el definitivo.
Ya pasé los dos primeros, ahora voy con el tercero: ¡Se abre la temporada de pesca!





martes, 27 de febrero de 2007

Je ne t'aime plus

El insomnio anoche me hizo recordarte nuevamente, recordar hace un año cuando estaba sufriendo porque estabas lejos y no podía ir a buscarte como hice tantas veces después, llorando cuando llegaba la noche y te llamaba y no querías contestarme. Me acordé también de después, cuando te arrancaste, cuando me pediste que me alejara (¡más todavía!), cuando al hacerlo siempre tenías alguna artimaña para volver a marcarme, para atraerme de nuevo a la red. Claro eran todos episodios algo desafortunados. Y pude recordarlos sin tristeza. Un año para penar puede ser mucho o muy poco pero también puede ser suficiente. Aunque no te veo hace meses y no se qué pase cuando lo haga, creo que al fin puedo decir tranquilamente "Ya no te amo".

lunes, 5 de febrero de 2007

Añoro

En el caso de la mayoría de los seres, los contactos más ligeros y superficiales bastan para contentar nuestro deseo, y aún para hartarlo. Si insisten, multiplicándose en torno de una criatura única hasta envolverla por entero; si cada parcela de un cuerpo se llena para nosotros de tantas significaciones trastornadoras como los rasgos de un rostro; si un solo ser, en vez de inspirarnos irritación, placer o hastío, nos hostiga como una música y nos atormenta como un problema; si pasa de la periferia de nuestro universo a su centro, llegando a sernos más indispensables que nuestro propio mser, entonces tiene lugar el asombroso prodigio en el que veo, más que un simple juego de la carne, una invasión de la carne por el espíritu.

MARGUERITE YOURCENAR, Memorias de Adriano

domingo, 4 de febrero de 2007

Lesbian call

Sábado en la tarde, voy a una reunión con mayoría de desconocidos, la primera desde que dejé de mirar hombres. "Voy a ver qué tal están las chicas", pienso. Desilusión, no hay mujeres (ad)mirables en la mentada junta. Rato más tarde, espiando una conversación ajena, escucho "pero esa mina es lesbiana, no?", "tiene toda la pinta", y me pregunto quién será esa mina y cuál será esa pinta.

Sábado en la noche, cervezas con amigos. "Ahora son todas lesbianas" dice uno de ellos. Quiénes serán todas y dónde estarán, me pregunto yo.

Domingo en la mañana, en la micro de vuelta a casa. Miro hacia afuera y veo "Lesbianas, feministas a marchar".

Y entonces entiendo. No es que el lesbianismo esté de moda y entonces aparezca en conversaciones y carteles. No es la sabida selección de la atención que hace que cualquier cosa en la que estemos interesados nos aparezca repentinamente más atractivo y se vea como si fuera lo que más hay. Es otra cosa. Es el llamado, uno que me hace preguntarme cuánto tiempo más hasta salir del closet, cuánto tiempo hasta poder llamarme lesbiana.