sábado, 26 de marzo de 2016

Carol

Leí Carol hace unos 7 años, luego de comprar el libro en una librería gay de Buenos Aires (eso me gsuta de Buenos Aires, que tiene todo lo que en cultura a este país le falta). Uno o dos años después, mi mujer, ella a la que no le gustaban las novelas, la leyó y le encantó. Se podría decir que era nuestro libro, una historia de amor entre mujeres con final feliz. Este año se estrenó Carol, y nosotras ya no estábamos juntas. Cuando nos separamos, le dije, casi en broma, que deberíamos ver la película cuando saliera. "Sería demasiado triste", me dijo. Así que vi Carol sola. Ella la vio con otra, supongo. Y al verla no podía ver sólo la película. Me costaba concentrarme en la historia, porque ya la conocía, porque me recordaba otras cosas, porque era extraño verla sola. Me atrevería a decir que a ella le pasó algo similar, porque no le gustó mucho. Y la película es maravillosa. Sutil y múltiple, como sólo pueden ser las obras de arte. Creo que Carol me acompañará siempre, como signo del amor, el desamor y lo complicada que es la vida. Y como recordatorio de que lo único que no deberías obviar es lo que se siente cuando alguien vuelve tu mundo de cabeza.

miércoles, 26 de mayo de 2010

LECTURA DEL DICCIONARIO

De pequeña, creía que el diccionario
era un arca inmensa y de papel
donde se guardaban todos los objetos
de este mundo
a escala reducida

Y rebuscando, podía encontrar
el arcón en el fondo de la A
la báscula en la B
la moneda en la M

Ahora
en los días melancólicos
de tu ausencia

busco en el diccionario
no ya los objetos
que nos pertenecieron

(el faro de Eduardo Sanz
la entrada de cine con vale para una almuerzo
en Pans & Company
los vasos de vidrio tallado que compraste en
la última tienda de vidrio soplado, calle Valencia
de Barcelona)

sino el nombre del perfil
que dibuja la lluvia en mi ventana
(lluvia de abril, lluvia de mayo)

garduño, mamífero carnicero
de cabeza pequeña que busca
alimento durante la noche
en las crías de otros animales

origen incierto de la palabra garete

nuestro amor se fue al
origen incierto o
desconcierto:
quiere decir que aquella partitura
ya es en realidad un soliloquio

la soledad de un loco
que mata sus recuerdos
con palabras

o todo lo contrario:
los alimenta, los cultiva,

como el garduño, pequeño mamífero
que se alimenta de las crías de los otros.

CRISTINA PERI ROSSI

jueves, 15 de abril de 2010

7 horas con ella

Ayer vino a mi casa. A almorzar, a dejarme el computador. Y terminó yéndose a las 9 de la noche. Lo extraño es que las horas pasaron como si hubiera sido antes. Rápido y sin prisa. Comer, hacer las cosas cotidianas, conversar. Mis amig@s me repiten, una y otra vez, que tengo que dejar de verla, que es mejor cortar, que después es más doloroso, etc. Y yo, que la extraño horrores, me siento mejor viéndola, hablándole, que pensándola lejos y sin saber nada de ella.
Tal vez me conformo con migajas, tal vez no me resigno a perderla, pero diablos! seguimos teniendo tan buena conexión, se siente tan bien si la tengo a mi lado. Sí, soy una pelotuda.

jueves, 8 de abril de 2010

Lo que el terremoto se llevó

Hace 40 noches figuraba durmiendo con mi amada. Despertamos sobresaltadas por el movimiento de la tierra; no entendiendo mucho lo que pasaba, nos vestimos rápido y caminamos tambaleantes hacia afuera. Luego, ese día conversábamos acerca de lo bueno de haber estado juntas, evitando la incertidumbre de cómo estaba la otra y la imposibilidad de comunicarse por teléfono. Creíamos, o creía yo, que el haber pasado algo tan extraordinario como un terremoto nos acercaría más.

Pero algo se removió y los días siguientes la relación fue tomando un cariz extraño en el que ella quería hacer cualquier cosa menos pasar tiempo conmigo. En las semanas siguientes salía cada vez que podía, casi siempre sin mí, luego me enteré de que le gustaba otra, pero aparentemente esto no ponía en duda nuestra relación. Me amaba, quería estar conmigo y seguí creyendo que lo nuestro era fuerte: seguía en pie. Sin embargo sus palabras no se condecían con sus actos, siguió saliendo, siguió evitándome. Finalmente me pidió un tiempo de distancia que a los pocos días se transformó en 'es mejor terminar'. Sin mayores explicaciones, salvo 'es que somos muy distintas' o 'necesito estar sola'.

El terremoto se llevó mi seguridad de que lo que habíamos construido era firme, estaba creciendo, tenía futuro. Me quedaron dos años y medio de vida en conjunto, de recuerdos y un amor que no puedo apagar. Y la idea de todo es tan frágil, incluso lo que creemos tiene bases sólidas se puede desmoronar en cualquier momento.

domingo, 30 de noviembre de 2008

Relaciones

Que las personas somos complicadas está de perogrullo. Que las mujeres somos complejas, ni que lo digan. Que las relaciones son delicadas, que van y vienen, que son los que nos hace vivir, que hay que cuidarlas, etc. son cosas que todo el mundo sabe y ha experimentado. Que todo tiene sus ciclos y altibajos.

Si sumamos a lo anterior que nada es para siempre y que la felicidad no es un estado permanente sino sólo momentos, el resultado final puede llegar a ser alarmante.

¿Lo bueno? Que por otra parte ha sido, puede ser o será, mejor.

lunes, 10 de noviembre de 2008

Duda

¿Qué se hace cuando a tu amada (la que tú amas, y que creías 'tuya') le gusta, inequívocamente, otra?

martes, 22 de julio de 2008

Sarah Waters


Cada vez que alguien me pregunta por novelas de temática lésbica inevitablemente termino hablando de Sarah Waters. Tipping the velvet y Fingersmith (El lustre de la perla y Falsa identidad, en las ediciones en castellano) deben estar entre las novelas más apasionantes, divertidas - y largas, por qué no decirlo- que he leído. Puede ser porque fueron las primeras novelas "de temática" con las que me encontré. Puede ser porque de sus ambientaciones (la Inglaterra victoriana) no había leído nunca nada anteriormente. Pero más allá de esos datos anecdóticos, cabe decir que la pluma de Waters mezcla deliciosamente novela histórica con erotismo con feminismo con historias de (des)amor. Si bien Afinidad, su tercera novela no me convenció mucho, quiero creer que fue solo un tropiezo. Todo esto ya que espero impaciente su Night Watch (Ronda nocturna) que viene viajando desde Buenos Aires. Y tiene todo el aire de ser de aquellos libros entrañables que no quieres que terminen, y que cuando lo hacen, te acompañan un buen rato.

Para quienes leen inglés, si desean descargar Tipping the velvet cliqueen aquí.